Una Conversación con Lorna Davis Sobre el Impacto Social: la Danza Entre el Propósito, el Poder y el Amor

Por Tanea Jackson

Lorna Davis creció en la década de 1960 durante la era del apartheid en Sudáfrica. Con periódicos propiedad del gobierno sin televisión hasta 1976, Davis sentía curiosidad por entender cómo su vida se relacionaba con el resto del mundo.

“Estaba tan hambrienta de ver lo que el resto del mundo tenía para ofrecer, así que, en cuanto tuve la primera oportunidad, quise salir y experimentar el mundo”

dijo Davis.

En su vida, Davis ha vivido en siete países y se ha trasladado internacionalmente 12 veces. Ella cree que su movimiento físico alrededor del mundo ha definido muchas partes de su vida.

“Mi deseo de saber quien dirigía el mundo me llevó a mudarme tantas veces. Creo que esa es quizás una de las características más útiles que tengo. Debido a que he vivido en siete países distintos, entiendo que la perspectiva de todos tiene un valor, y siempre trato de entender de dónde vienen las personas, lo cual creo que me ayuda mucho como líder”.

dijo Davis.

Como ex CEO de DanoneWave, actualmente es asesora de Danone North America y Embajadora Global de B Lab, la organización sin fines de lucro que sirve al movimiento global de personas que utilizan las empresas como una fuerza para el bien. Ahora que ya no tiene el papel exigente de un CEO, ha reducido su actividad para invertir su tiempo en una de sus pasiones: trabajar con B Lab y grandes empresas para identificar cómo pueden participar en la economía de propósito.

Y para Davis, esto es parte de su propósito.

El propósito es la razón por la cual cada uno de nosotros está aquí, la razón por la que existimos.

Más que nunca, todos intentamos hacer algo que sea más grande que nosotros mismos, ya sea luchar para cambiar las condiciones de los grupos tradicionalmente marginados, comprender y conectarnos con personas diferentes, o usar nuestras voces para desafiar el statu quo. Pero, ¿qué se necesita para lograr un propósito? Para lograr un propósito, debemos tener una fuerza de voluntad que nos empuje fuera de nuestra zona de confort.

Para Davis, no hay mejor manera de salir de su zona de confort personal, ampliar su vida, o incluso su perspectiva, que mudarse.

“Diría que mi punto de vista sobre la mudanza no giro solo en torno a cambiar de país. Me gustaría decirle a la gente de EEUU que, si viven en una costa, intenten pasar un año en Kentucky o Alabama. Y me gustaría decirles a las personas que provienen de familias acaudaladas, ya sea si estudiaron en Princeton, o en alguna universidad reconocida de la red Laureate, pasen un tiempo donde las personas luchan por poner comida en la mesa, porque no hay nada como ver las cosas a través de los ojos de otras personas. Y no es necesario que sea grande y complicado “, continuó Davis. “Dedica algo de tiempo a construir una casa para alguien a través de Hábitat para la Humanidad, o trabaja en una estación de servicio en tu ciudad porque vas a ver y experimentar cosas que antes no habrías hecho”.

comentó Davis.

Para Davis, fue su experiencia en China la que la sacó de su zona de confort. Se mudó a China como CEO de Danone, pero al no hablar chino, tuvo que depender en gran medida de los nativos para todo, incluido el idioma. Su sentido de confianza fue desafiado: su confianza en sí misma y su confianza en los demás.

“Me di cuenta de que no podría sobrevivir en este entorno a menos que me arrojara en él. Entonces, escribí en la parte superior de mis objetivos para ese año, que fue el 2007 … dejar que China me toque. Salté del acantilado, y me cambió”

dijo Davis.

Y en cuanto a las empresas, Davis no cree que no tener propósito sea una opción.

“No creo que sea una opción. Creo que hay tres razones [para ser una empresa con propósito]: porque es lo correcto, porque es una fuente de ventaja competitiva, y si no lo haces ahora, otras personas lo harán, y te quedarás atrás. Y para mí, tener un propósito en un negocio es como elegir el amor en su hogar. ¿Por qué tendrías una casa que no tiene amor? ¿Por qué tendrías un negocio que no tiene un propósito? Debemos entender esto rápidamente porque los jóvenes menores de 35 años no trabajarán para grandes empresas si no tienen un propósito … ¿por qué lo harían?”

agregó Davis.

Davis sostiene que el presente no debería estar en manos de la generación anterior, los actual baby boomers, que como Davis expresó, “no tienen idea de lo que está pasando”. Más bien, las empresas de todo el mundo deberían estar en las manos de las generaciones más jóvenes: los Gen X y los Millennials porque tienen un mejor pulso sobre lo que está sucediendo en la sociedad, y están dispuestos a cambiar las formas tradicionales en que se han hecho las cosas. Davis sugiere que las empresas busquen personas que puedan enseñarnos más sobre el propósito, y en general, cree que se encuentra en los corazones y las mentes de los jóvenes.

“Sobre el propósito y los negocios existe una noción anticuada de que se supone que la gente de arriba debe saber qué hacer. Es una idea ridícula. La gente que está en la base sabe qué hacer, y lo viví de primera mano durante el proceso de certificación Empresa B de Danone Norteamérica”

dijo Davis.

Davis recuerda que cuando oficialmente anunciaron sus planes para convertirse en una Corporación de Beneficio Público y una Empresa B certificada, hubo gran impresión en la sala. Los movimientos agitados no vinieron de las personas poderosas, los gritos llegaron de los jóvenes en la parte de atrás de la sala que de inmediato levantaron la mano para ser incluidos en el proceso.

Pero para garantizar que los jóvenes estén preparados para liderar, Davis quiere desafiar a todos los líderes actuales para que inviertan en los jóvenes y les brinden la oportunidad de ser realmente buenos en tres aspectos: hablar en público, liderar en múltiples escenarios y, en lo que a ella le gusta llamar, maniobrando en la altitud. La altitud consta de tres niveles: hacer trabajo táctico (hacer cosas), construir relaciones sólidas y ser estratégico. Ser bueno para operar en cada uno de los niveles es donde radica el éxito.

Sigue habiendo esta danza, la danza de propósito entre el poder y el amor que no se discute en los negocios. Uno de los objetivos de Davis es realmente superar la forma en que las personas ven la relación entre el poder y el amor en los negocios, porque la relación existe, es necesaria y no se puede negar.

“La curiosidad de tratar de descubrir el propósito es lo que realmente me gusta de todo el viaje. Porque una vez que comienzas el viaje, y de nuevo, creo que mi metáfora sobre el amor no es mala, si decides que quieres un hogar amoroso, no hay una receta que alguien pueda darte, no hay un conjunto de indicadores clave de rendimiento que alguien puede marcar. Pero una vez que tienes la intención de tener un propósito, mantienes tu corazón abierto, experimentas con algunas cosas y aprendes a medida que avanzas; gradualmente tu hogar se vuelve más amoroso. Desafortunadamente, el amor no es un lenguaje del que se hable mucho en el trabajo, y es una pena porque existe. Y el propósito es realmente el mismo ”

dijo Davis.

Davis continúa diciendo que, para cambiar la conversación, para que las personas entiendan la necesidad de un propósito, debes aprender a conectarte con ellas personalmente, lo que se puede hacer a través de lo que nos conecta a todos: la familia. Cuando ella habla con ejecutivos de negocios que utilizan un leguaje fuerte y poderoso, intencionalmente dirige la conversación para hablar sobre el amor. Ella se refiere a sus hijos, porque como todos los padres saben, la construcción de relaciones con sus hijos no es solo una tarea difícil, sino que es una danza muy interesante de poder y amor.

Cuando accedes a esa parte de las personas que les permite comprender la importancia de hacer que todo su yo trabaje, lo que Davis describe como “no separarse de si mismo”, has desbloqueado la dinámica de poder y amor que se traduce en la toma de decisiones y las formas de trabajar en el nuevo mundo. Cuando descubramos la dinámica de poder y amor, habremos descifrado el código de inclusión, la dispersión adecuada de poder y el poder de la diversidad cuando se trata de tomar decisiones de una manera que tenga sentido sin importar la compañía.

Mientras Davis continúa su viaje de propósito, en la siguiente fase de su vida, se compromete a ayudar a B Lab a mantener la integridad y la pureza de su sistema, y ​​tratar de encontrar la manera de que la Certificación Empresa B sea inclusiva, pero exclusiva al mismo tiempo.

“La realidad es que la Certificación Empresa B es tan difícil que la gran mayoría de las grandes compañías nunca se convertirían en Empresas B. Es demasiado difícil, y eso está bien. Lo que queremos para ellos es que inicien el camino, y lo que queremos es que comiencen a hacerse el tipo de preguntas que se incluyen en la evaluación. Quiero encontrar una manera de ayudar a las organizaciones que quieren estar en el camino, pero no necesariamente a través de la certificación [formal] Empresa B ”

dijo Davis.

Y a medida que la danza entre el propósito, el poder y el amor continúa, no podemos olvidar la sabiduría y las lecciones que viven en nuestras propias experiencias. A lo largo de su viaje, Davis se ha encontrado con mentores en todas las etapas de su vida que la han guiado con un refuerzo positivo, retroalimentación constructiva y la sabiduría para desacelerar.

“No me importa cómo lo llames, meditación, siguiendo tu respiración, rezando, pero cállate durante 20 minutos por día y escúchate a ti mismo. Disminuya la velocidad y permita que la vida venga a usted: no tiene que conquistar la vida, que la vida sea su pareja”

dijo Davis.