Educando a la Siguiente Generación de Líderes Comunitarios en Uganda

Impulsado por su pasión de utilizarla salud pública y la educación como agentes de cambio, el egresado de Walden Richard Kara fundó la Tara School, Inc. para jóvenes en Namutumba, Uganda.

Para Richard Kara, recibir una educación es un privilegio, no un derecho. En países en desarrollo o con recursos limitados como Uganda y otras naciones de África, la educación temprana no es una prioridad puesto que lo más importante es satisfacer las necesidades básicas de la familia. La educación es vista como una oportunidad solo para los ricos o aquellos que viven en las grandes ciudades. Richard fundó la Escuela Tara bajo la premisa de que los padres no deberían tener que decidir si su hijo recibirá los beneficios a largo plazo que una buena educación ofrece.   

Richard vivió sus primeros años en Uganda en una aldea remota, antes que su familia se mudara a la ciudad de Jinja, donde se inscribió en un programa de educación primaria. Los fines de semana, viajaba con su tío a Namutumba, una aldea al este de la ciudad, para comprar comestibles. En cada viaje, Richard se sentía muy confundido por la cantidad de niños vendiendo productos a la orilla de la carretera. “Yo voy a la escuela”, pensó. “¿Por qué ellos tienen que vender comestibles?” Una década más tarde, se encontraría con un panorama similar, esta vez en Zambia.

La pasión de Richard por la educación lo llevó a los Estados Unidos, donde cursó una licenciatura en la Universidad de Rutgers. Poco después de graduarse, comenzó a trabajar para una compañía de dispositivos médicos y fue seleccionado para participar en el programa de voluntariado para empleados. Richard viajó a una aldea en Zambia para enseñar prácticas básicas de salud pública, incluyendo medidas de seguridad para laboratorios y manejo adecuado de desechos médicos. Conoció a muchos niños con gran potencial y habilidades naturales de liderazgo pero sin acceso a un sistema o institución de educación formal. Cuando Richard se fue de Zambia se hizo la misma pregunta: “¿Cómo puedo ayudar a que estos niños se conviertan en líderes que generen un cambio en sus comunidades?” Richard sabía que la respuesta era una combinación de buenas prácticas de salud y educación; decidió estudiar un doctorado en Salud Pública de Walden University y se graduó con los conocimientos y herramientas necesarias para generar un verdadero cambio.

La visión de Richard era simple: inspirar, triunfar y transformar. En 2013, fundó la Escuela Tara en Namutumba, el mismo pueblo que había visitado hace una década, una comunidad donde la educación seguía siendo vista como un privilegio y no una necesidad. Comprendió que cambiar la percepción de las personas sobre la importancia de la educación infantil y primaría era algo muy complejo, buscó el apoyo de los líderes del pueblo, sus residentes y de funcionarios del gobierno para desarrollar una escuela que reflejara las tradiciones locales y al mismo tiempo incorporara las mejores prácticas educativas.

En los últimos cinco años bajo el liderazgo de Richard, más de 200 estudiantes se han matriculado en la Escuela Tara. La primera promoción de seis estudiantes se graduó en 2017 y todos aprobaron el Examen General de Uganda con honores y fueron aceptados en algunas de las mejores escuelas secundarias de Uganda. Aunque la visión de Richard es llevar el modelo de la Escuela Tara a tantos lugares como sea posible, espera generar un impacto en al menos unos cuantos niños para que se conviertan en líderes y agentes sociales en sus comunidades. “La mayoría de las personas piensan que la inspiración viene de mí, pero la inspiración viene de los niños. Me inspiran, pero yo también los inspiro brindándoles las herramientas necesarias para liderar. La transformación para mí es un cambio de paradigma. Quiero que logren devolver algo a sus comunidades convirtiéndose en agentes de cambio”.