CEUTEC lidera los esfuerzos para impulsar a Personas con discapacidades

Paola Mariela Ortiz ve el mundo de manera diferente a la mayoría; principalmente porque ella nació con una discapacidad visual.

“Es muy difícil para mí reconocer las caras, por ejemplo. Tengo que acercarme mucho para poder distinguir a alguien “, explicó Ortiz.

Si vivir con una discapacidad no era de por si suficientemente difícil, buscar una educación agravo la lucha de Ortiz. Su entorno local, que carecía de recursos para aquellos que no pueden ver bien, también fallo en ser más inclusiva en general.

“Fue segregación”, recordó Ortiz. “Los niños con discapacidad visual fueron tratados por separado de los niños completamente ciegos”.

Los niños ciegos tenían la opción de asistir a una escuela regular o a instituciones especializadas como Pilar Salinas, una escuela tradicional para ciegos. Para estudiantes como Ortiz, que no eran totalmente ciegos, había menos opciones. Ortiz dijo que enfrentó desafíos similares durante sus estudios universitarios.

“Comencé mi educación en CEUTEC. En aquel entonces, no existía un programa diseñado específicamente para estudiantes con discapacidades, como lo hay hoy; sin embargo, me admitieron y me gradué de psicóloga en 2013 “, dijo Ortiz.

Al graduarse, Ortiz enfrentó aún más obstáculos. Fue diagnosticada con glaucoma y tuvo que someterse a una serie de cirugías. Después de la peor de ellas, Ortiz comenzó a estudiar una maestría en psicopedagogía.

“Mi maestría se enfoca en la inclusión educativa: cómo diferentes diversidades se pueden incluir a través de todos los segmentos de la educación, desde preescolar hasta educación superior”, dijo Ortiz.

Cuando llego el momento de ingresar al mercado laboral, Ortiz se enfrentaría a muchos rechazos, la mayoria debido a su condición médica.

“El proceso de encontrar un trabajo fue muy complejo. Estuve buscando alrededor de seis meses y no tuve mucha suerte “, explicó Ortiz. Su suerte pronto cambiaría, sin embargo, debido al proyecto Puertas Abiertas de UNITEC.

“El proyecto, en alianza con DAI y fondos de USAID, fue diseñado para brindar la oportunidad de desarrollar experiencia laboral a grupos discriminados (comunidad LGTBQ, personas con discapacidades, afro-hondureños, etc.) en forma de pasantía”, explicó. Nadina F. Mazzoni Pizzati, directora de responsabilidad social empresarial de UNITEC Honduras.

Durante los primeros meses, los participantes aprenden habilidades blandas (soft skills) en UNITEC y obtienen un diplomado. Luego, durante seis meses, se les proporcionan posiciones en el sector público o privado.

“Fui miembro de INFRACNOVI, una institución que me ayudó con el proceso de inclusión en la educación a través de mi trayectoria académica”, dijo Ortiz. “Había estado buscando un trabajo alrededor de seis meses, y fue entonces cuando fui a las oficinas de SIAR, que es la organización paraguas para grupos que trabajan con personas con discapacidades en Honduras. Cuando los visité, me contaron sobre esta organización. Apliqué y fui seleccionada, y así fue como me convertí en miembro de la primera promoción del proyecto Puertas Abiertas”.

El programa ayuda a los participantes a desarrollar una visión holística, ver cada parte del proceso educativo, y considerar a todos los estudiantes sin importar si viven con una discapacidad.

“Si algo es una buena práctica, entonces puede beneficiar a muchos otros”,

dijo Ortiz.

Puertas Abiertas se enfoca en múltiples áreas de necesidad especial del estudiante, su experiencia en la institución, desarrollo académico, y apoyo psicológico. Después de completar Puertas Abiertas, Ortiz fue contratada por UNITEC para desarrollar un protocolo para estudiantes con discapacidades.

“Mi trabajo incluye una estructura para el ingreso la cual ayude a los estudiantes a elegir un área de interés”, dijo Ortiz. “Nuestro enfoque es ampliar el alcance tanto como podamos para incluir la mayor cantidad de estudiantes posible”.

Ortiz le da crédito al programa por encontrar un empleo significativo, pero lo que más le interesa es la oportunidad de trabajar con muchas personas que viven con discapacidades diferentes a las suyas.

“En su mayoría son estudiantes con discapacidad auditiva, pero realmente puedes aprender de todos”, dijo Ortiz. “También se incluyen en el programa a personas con enfermedades crónicas degenerativas y personas que sufren de cáncer, esclerosis múltiple, y otras enfermedades. Es importante escuchar a las personas con discapacidades, y deben formar parte del proceso de toma de decisiones. CEUTEC lo está logrando a través de este programa y la contratación de personas como yo”.

Si bien CEUTEC le ha brindado a Ortiz el inicio de una carrera, sus miras están puestas en cambiar el enfoque de todo el país para la inclusión de las personas con discapacidades.

“La experiencia que he tenido aquí se puede aplicar en diferentes áreas de la educación. No solo en educación superior, sino también en la educación secundaria, primaria e incluso preescolar”, dijo Ortiz. “En Honduras, cuando hablamos de inclusión en la educación, siempre nos centrarnos en el concepto de educación especial, pensando que los estudiantes con discapacidades son diferentes y necesitan ser tratados de manera diferente; o que necesitan un tratamiento preferencial, lo cual no es el caso.”